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Lucas Ocampos se despidió de sus compañeros

POR UBALDO KUNZ

El juvenil millonario, que ya tiene todo acordado con el Mónaco para incorporarse en las próximas horas, pasó por el vestuario para despedirse de sus compañeros y del Club que le dio la chance de llegar al fútbol europeo. Entre la alegría y la tristeza, dejó algunas palabras antes de decir adiós.

Desde que se abrió el mercado de pases, muchos rumores se fueron instalando respecto al futuro de varios juveniles de River. Una de esas “joyitas” era Lucas Ocampos, que estaba en la mira de varios equipos europeos desde que Matías Almeyda lo tiró a la cancha en aquél recordado debut contra Chacarita Juniors en el estadio Monumental.

Hoy su presente es otro. Con sólo un partido en Primera División y luego de haber jugado todos los encuentros en la Primera B Nacional, es el turno para Lucas de probar suerte lejos de casa, en un fútbol que empezó a conocer un poco más gracias a las palabras del Rey David: “Hablé con él, tiene familia allá, por lo menos va a haber gente allá con nosotros. Hablé también cómo era el Club con David, él salió campeón y jugó con Gallardo, pero no sé como va a ser la Ciudad, es todo nuevo”.

La transferencia de Lucas fue tan fugaz como su salto a la Primera de River. Pasó de Quilmes al conjunto millonario con edad de quinta división. El salto fue tan grande que siendo “sparrig” sorprendió a Matías Almeyda, que decidió ponerlo en el equipo titular en un torneo durísimo y el juvenil respondió con creces. Fue tan grande el salto que en un abrir y cerrar de ojos, Ocampos deberá en unas horas aprender a pronunciar sus primeras palabras en francés: “El sábado pasado estaba en el vestuario concentrando y hoy ya me estoy yendo. Estoy alegre y triste al mismo tiempo, pero contento porque va a ser un paso importante para mí también”.

No hubo demagogia ni promesas de un pronto regreso, como sucede en la mayoría de los casos. Sí muchos abrazos y saludos emotivos con sus compañeros, cuerpo técnico, utileros y empleados del Club. Se despidió Lucas, quizá demasiado pronto, con sus 18 y un porvenir enorme, pero también con la tranquilidad del objetivo cumplido: “Me voy con ese recuerdo de River volviendo a la A, y dejándolo en el lugar que tenía que estar“.

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