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Opinión: “Un River ciclotímico”

Por Sergio Bogochwal

En este equipo no existen los puntos medios. El elenco de Almeyda dejó atrás un esquema timorato y le imprimió audacia a su planteo con un tridente que promete dar alegrías. Así, el DT sigue pegando volantazos en medio de su búsqueda del once ideal y arrancó lo que denominó “la nueva era”. Pero, si bien dio a entender que este es el esquema que mejor le sienta a su plantel, los cambios repentinos del DT diluyeron la posibilidad de que el hincha recuerde de memoria cómo forma el conjunto de Núñez y crearon un panorama de total inestabilidad.

Ya no hay titulares ni suplentes, sino que hay un plantel de casi una treintena de jugadores y todos pueden llegar a ser desde la partida en cualquier momento.

El Pelado no se conforma con el rendimiento del equipo y toma decisiones que son, cuanto menos, llamativas. Así, Cirigliano pasó de ser parte fundamental del esquema de juego a estar por detrás de Ledesma en la preferencia del DT. Si bien su rendimiento no ayudaba, el volante central era uno de los baluartes del mediocampo y el mismísimo Almeyda había asegurado en la conferencia de prensa posterior al encuentro con San Lorenzo que lo había visto muy bien, más preciso y recuperando su mejor nivel. Una semana después, el juvenil millonario perdía su puesto a manos de Ledesma. Casos similares son los de González Pires, Pezzela, Cazares y Lanzini, que alternan entre la titularidad, el banco de suplentes y la platea. Pese a que el entrenador trajo a un profesional para que fortifique el aspecto mental de los jugadores, la confianza viene de la mano de la continuidad, y no de la situación de prueba constante a la que se ven sometidos cada partido los que visten la camiseta de la banda roja que atraviesa el pecho.

Del mismo, la ciclotimia riverplatense hizo que los de Núñez dejen de pensar tanto en mantener el arco propio en cero para buscar más protagonismo en el juego. ¡A tal punto que no llevó defensores al banco de suplentes! Pese a haber conformado al público millonario con un planteo ambicioso, pecó de ingenuo al llevar a dos mediocampistas centrales de las mismas características al banco -Ledesma y Cirigliano- y no incluir a un defensor. El resultado es conocido por todos y Sánchez cargará con todas las culpas y el reproche popular, pero estos dos puntos perdidos nacen de la falta de previsión del DT.

River mostró una cara cuando tuvo el balón y otra muy distinta en el aspecto defensivo. Cuando Newell’s apretó y superó la línea media a fuerza de pelotazos cruzados, River sufrió.

De este modo, River volvió a mostrar síntomas de su ciclotimia dentro del campo de juego. Pasó de ser maduro y efectivo a sufrir errores infantiles y desperdiciar ocasiones de gol increíbles. No obstante, la nueva era se acerca más a las demandas del paladar negro riverplatense. Con algunos ajustes, mayor rodaje y confianza, este equipo parece estar encontrando el camino para curarse de esa ciclotimia y hallar, de una vez por todas, su rumbo.

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