Efemérides

Efemérides II: Hace 28 años iniciaba su ciclo Héctor Veira como DT de River

Por María Gabriela Parra

El 17 de Septiembre de 1984 asumió como entrenador de River Plate Héctor Rodolfo Veira.

En ese mismo momento, en coincidencia con la llegada del “Bambino”, comenzaron a disputarse los nuevos torneos largos, en concordancia con el calendario europeo.  Veira dirigió así la temporada 84/85, consiguiendo sacar al “Millonario” de la asfixiante zona del descenso, y para el campeonato a disputarse entre 1985 y 1986 armó un plantel que quedaría en la historia de River.

En esa temporada, River se consagró campeón faltando cinco fechas para que terminara el torneo, sacándole 10 puntos de ventaja al segundo, que era Independiente. Además, ganó los dos superclásicos que hasta la fecha son muy recordados por el hincha millonario: en la primera rueda 1 a 0 en el Monumental con gol de Alejandro Montenegro, y en la segunda ronda, con el equipo ya campeón y vuelta olímpica incluída en la Bombonera, con el recordado gol del Beto Alonso con la “pelota naranja” y otro gol que rebotó en la barrera y descolocó al “Loco” Gatti.

Aqué equipo demoledor contó con un goleador impresionante como Enzo Francescolli (25 tantos en toda la temporada) y un equipo que salía de memoria: Pumpido; Gordillo, Borelli, Ruggeri y Montenegro; Héctor Enrique, Gallego, Morresi y Alfaro; Amuchastegui y Francescoli. También jugaban el Beto Alonso, Goycochea, el Pipo Gorosito, Villazán, Saporitti, Osvaldo Rinaldi, Craiyacich, Karabín y López Turitich, entre otros.

Luego de aquél recordado campeonato local, se fueron Francescoli y Amuchastegui y llegaron Nelson Gutiérrez, Antonio Alzamendi, Ramón Centurión y Juan Gilberto Funes para encarar el sueño de la Copa Libertadores. River adquirió con las incorporaciones una nueva fisonomía y estilo, era un equipo que perdió un poco de volumen de juego pero liquidaba a sus rivales con contragolpes electrizantes. Llegó a la final con el América de Cali, después de 10 años que no llegaba a la última instancia de la Copa, y terminó ganando ambos partidos sobre el conjunto caleño. Fue la primera Copa Libertadores y el primer título internacional que fue a las vitrinas de la institución.

El ciclo Veira finalizó de manera brillante en Japón, consiguiendo el único título que le faltaba: el 14 de diciembre de 1986 superó al Steaua de Bucarest y alzó la Copa Intercontinental y el mundo se rindió a los pies de River.

Luego de aquellas batallas heroicas en tierras extranjeras, la relación tirante con la dirigencia millonaria interrumpió un ciclo exitoso que culminó en 1987, con la asunción de Carlos Timoteo Griguol. Sin embargo, quedó la huella de aquél equipo campeón de todo, que será siempre recordado como “el River del Bambino”.

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