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Jorge Gordillo: “Sabíamos que en el ’86 podíamos quedar en la historia”

Por Ubaldo Kunz

En la 23º emisión de LA MÁQUINA, tuvimos el lujo de contar  con la presencia de Jorge Gordillo, el “Tapón”, aquél lateral derecho que formó parte de la “Generación del ’86” campeona de todo con la camiseta de River. En casi dos horas de reportaje, hizo un repaso por toda su carrera.

Muchos jugadores han defendido el lateral derecho de River Plate. Un puesto complicado, por lo que exige esa camiseta. En los últimos veinte o treinta años, son contados con los dedos de una sola mano los marcadores de punta que han sabido ganarse un lugar en el corazón y el afecto del hincha, por rendimiento y por gloria deportiva.

En ese podio imaginario, sin lugar a dudas está Jorge Gordillo, el lateral más ganador de la historia de River (junto con Hernán Díaz). En diálogo exclusivo con LA MÁQUINA (Lunes de 19 a 21 hs. por DeporVox.com), recordó los grandes momentos de su vida futbolística, desde sus inicios hasta los títulos conseguidos en 1986.

LOS INICIOS

El vínculo entre Jorge Gordillo y el fútbol se remonta al año 1973. Con diez años de edad, llegó a River Plate, el Club de sus amores, donde empezó a construir sus sueños y su carrera desde la etapa de infantiles. Dos años más tarde, le tocó vivir de cerca uno de los momentos más esperados por todos los riverplatenses: “En el ’75 me tocó estar cuando se jugó con Racing en la última fecha. River ya era campeón. Habíamos alcanzado pelotas en Reserva. Había tanta gente que no se podía salir de la cancha e ir a la tribuna. Entonces nos quedamos sentados detrás del arco que hoy da al tablero electrónico. Terminó el primer tiempo, River ganaba 2 a 0 y ya cuando entraron al segundo tiempo la gente no se aguantó más. Estaban todos como en un campeonato de barrio, alrededor de la cancha esperando que termine el partido para empezar con los festejos”, recuerda el “Tapón” como su primera gran alegría en el Monumental, aún sin haber debutado.

EL DEBUT EN PRIMERA

En 1981, de la mano de Ángel Labruna, Gordillo cumplió su primer objetivo: llegar a la Primera de River Plate: “El día que me dijeron que tenía que concentrar para debutar contra Argentinos Juniors, yo no lo podía creer. Me fueron a buscar a mi casa, yo estaba en el Servicio Militar. Estaba con mi familia, me dijeron ‘tenés que preparar el bolso’. No había teléfono, yo no tenía nada”, señala el “Tapón al recordar aquella inesperada convocatoria.

“El debut fue bastante lindo, a pesar que debuté con un gol en contra. Fue algo que me marcó un poco el temple, si tenía el coraje de seguir o no. Primero los muchachos me dieron todo el apoyo y después terminamos ganando 6 a 1”. Fue el puntapié inicial de una carrera en ascenso, que llegaría a su pico máximo a mediados de la década del ’80, con la llegada de Héctor Rodolfo Veira como entrenador millonario.

LOS SUPERCLÁSICOS

Para todos los que tuvieron la fortuna de estar dentro de un campo de juego, un River-Boca es el sueño cumplido de todo jugador que anhela defender la banda roja. “Lo tenés que haber vivido para saber lo que significa un clásico“, señala el “Tapón”.

Su primera experiencia dentro de un superclásico fue en 1982, luego de quedar desafectado de la Selección Nacional que fuera al Mundial de ese año. Dos días después, debutó en la Bombonera contra el rival de toda la vida en un aburrido 0 a 0. Sin embargo, el más trascendente de todos fue justamente un partido que no pudo jugar:  “El día que dimos la vuelta en la Boca no estuve, me lesioné el domingo anterior. Hasta concentré, le pedía por favor al Bambino que me ponga, pero estaba desgarrado. Igual, entré a dar la vuelta, fue inolvidable“. 

LA COPA LIBERTADORES DE 1986

Luego de conseguir el Campeonato Nacional 1985/1986, todos los cañones apuntaron a lo que por aquél entonces se había convertido en obsesión: la Copa Libertadores de América. “River venía de dos frustraciones importantes, que eran la del ’66 y del ’76. Pero nosotros lo teníamos muy claro, sabíamos que podíamos quedar en la historia“, afirma Gordillo con una sonrisa en su gesto, y añade: “A la hora de concentrar no teníamos ni telefonito ni wi-fi, entonces hablábamos mucho de fútbol, estábamos muy metidos. Teníamos esa ocasión que podía ser la única de cada uno de nosotros de poder jugar una Copa y poder ganarla”.

Desde su plantilla, River tenía una base de jugadores con experiencia y roce internacional, que habían jugado muchos partidos con la camiseta de la Selección Nacional (Nery Pumpido, Oscar Ruggeri y Héctor Enrique venían de ser campeones en el Mundial de México)  y contaba también con los uruguayos Antonio Alzamendi y Nelson Gutiérrez. “Nosotros éramos un equipo explosivo, éramos un equipo bravo“, define el “Tapón”, que remarca además la faceta física de aquél grupo: “El Bambino tenía un buen grupo de laburo, tenia al profe Webber que para la época trabajaba diferente, más en velocidad, no salir a correr y nada más”.

Luego de sortear en la primera fase un grupo durísimo, integrado por Boca Juniors, Peñarol y Wanderers de Montevideo, River debió enfrentar a Argentinos Juniors (último campeón de América) y al Barcelona de Guayaquil. Para el “Tapón”, aquél dramático partido contra el Bicho de la Paternal fue una final anticipada: “Yo a veces miro ese partido en video y tengo miedo de perderlo. Ellos tuvieron dos tiros  en los palos, Nery sacó un par. Después Juan (Funes) tuvo una que provocó una avalancha impresionante. Hasta yo tuve una oportunidad que tiré por encima del travesaño. Fue terrible. Cuando terminó el partido ya uno sabía que esta Copa no se podía escapar“.

Con la clasificación a la final, River volvía a repetir la tradición de los años terminados en seis. Por tercera vez consecutiva, llegaba a la instancia definitiva de la Libertadores, pero esta vez el desenlace iba a ser feliz. Pese al clima hostil que se vivía en Cali, los jugadores millonarios vivieron la previa de una forma muy particular: “Me cuerdo que fue una concentración muy distendida, comíamos al lado de una pileta, estábamos tranquilos, más allá de lo que significaba jugar una final, sabíamos que teníamos equipo para ganar la copa”.

Con el triunfo en tierras cafeteras, el equipo del Bambino tenía media Copa en el bolsillo. Pero había que jugar en el Monumental 90 minutos contra la ansiedad y un gran rival como era el América de Cali. “Habíamos sufrido en una jugada, ellos nos agarran medio de contra, gambetean a Nery (Pumpido) y el Cabezón (Ruggeri) la saca en la linea. Después viene el gol y ahí nosotros sabíamos que ya estaba”.

En las retinas del “Tapón”, quedaron grabados miles de recuerdos de aquella jornada inolvidable, pero lo que más tiene presente es la emoción de los hinchas una vez que River había alzado por primera vez aquella anhelada Copa: “Lo que más me acuerdo es la imagen de la dar la vuelta y ver la gente grande llorando. Eso era borrar un poco el estigma de ‘gallina’. Ahora nosotros lo decimos con orgullo, pero antes no era así, era doloroso. Yo veía la gente de River llorando y era emocionante, a uno mismo se le caían las lágrimas, no sólo por lograr algo que uno lo había soñado”.

Fueron casi dos horas de reportaje, con anécdotas e historias inolvidables. Reviví la nota completa en los siguientes audios:

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