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La opinión de la semana: “¡¿Peligro de gol?!”

Por Ezequiel Parramora david

 

En River la copa del triunfo tiene su hogar, y la historia así lo dice. Llegar al final y levantar esa copa para brindar, es el privilegio de un sólo equipo. Los demás, solo beberán para ahogar sus penas. Llenar esta copa implica muchas cosas, y su compuesto puede ser variado. Aunque su esencia natural es poner más goles que los que se sacan. Es decir, hacer más goles de los que te hacen. No importa si es uno o más, siempre el resultado tiene que ser positivo, salvo raras excepciones. Y en estos 111 años, ampliamente superamos esa diferencia.

Pese a contar con la historia a nuestro favor, últimamente pareciera que nos empeñamos (¿o se empeñan?), en emparejar la cuenta. Las excusas son variadas, y las soluciones efímeras. Quimeras que supieron ser realidad otrora.

Por estos días carecemos de la capacidad goleadora que fue sinónimo de River a lo largo de su vida. Hoy, la siempre fría estadística así lo marca: 8 goles en 7 partidos jugados. No pinta bien el panorama. Y siendo más profundo en el análisis, sólo Trezeguet, en su rol de delantero de área titular, supo convertir más de una vez. Dos goles. Nada más. Sorpresa mayor cuando repasamos y encontramos que Luna, suplente cómodo  nos regaló 3 alegrías  En esta asignatura vital de hacer goles, Iturbe, obligado a cumplir con esta tarea, pudo cumplir con un tanto, también empezando desde el banco de suplentes. Filtrando números, 6 goles en 7 partidos han conseguido quienes fueron contratados para este menester. Y no todos los delanteros han convertido. El promedio deja un flojo número de menos de un gol por partido. ¿Peligro de gol?

Seguramente la poca eficacia en ataque no estaría en evidencia si los resultados mostrasen mejores números. Pero como no es así, la sangría de arriba lentamente se decanta al fondo. Y en el fondo, suelen existir varias filtraciones.

Se armó en el verano con las piezas que había. Muchos lesionados en recuperación. Cambio de sistema, y la búsqueda de un líder. Buen funcionamiento en un principio. Se notó firmeza en la temporada estival. Y se consolidaban nombres. Con los altibajos lógicos, claro está.

Hoy, con la llama del verano ya extinta, también se extinguió el resto. De a poquito, pero se acabó. El modelo de 3 defensores en el fondo se fue desgranando partido a partido. Se lo modificó al clásico de 4 en el fondo. Se dejó de ser tan lírico y vertical, y empezó a ganar lo combativo y rústico. No hay dudas de que, si en 7 partidos nos han convertido 7 goles, algo no funciona como debería. Mas allá si es un esquema u otro, los números marcan que en algún lugar hay una o más fugas. La solidez defensiva no es algo que se pueda conseguir rápido, y de un partido a otro. Tampoco una ruleta de nombres. Lleva su tiempo, y su trabajo, por su puesto. Pero…

En solo dos partidos River pudo mantener su valla invicta. Y en ambos tuvo problemas evidentes, y una buena actuación de Barovero, para sostenerlo. El promedio de un gol en contra por partido, es demasiado handicap para este River. ¡Peligro de gol!

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