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Rubén Bruno: “Cuando me dicen ‘gracias por el campeonato’ me hace feliz”

Rubén Bruno invitado especial de La Máquina (FOTO: Alejandra Colmenares)
Rubén Bruno invitado especial de La Máquina (FOTO: Alejandra Colmenares)

En el programa #61 de LA MÁQUINA contamos con la presencia de un invitado especial: Rubén Bruno. Las anécdotas, el recuerdo y la emoción que significó romper una racha de 17 años y medio sin vueltas olímpicas, en la voz del protagonista principal de aquél 14 de agosto de 1975.

Muchos jugadores han tenido el privilegio de vestir la camiseta más linda del mundo. Muchos han pasado años en el club y han conseguido títulos y notoriedad gracias a su paso por River. Pero pocos -o mejor dicho ninguno- quedará en la historia por haber marcado un gol que estuvo atragantado casi dieciocho años en la garganta de millones de riverplatenses. Sólo Rubén Bruno puede dar cuenta de ello.

La historia comenzó a escribirse un 14 de agosto de 1975. En realidad, un día antes, cuando Futbolistas Argentinos Agremiados decretó una huelga de profesionales. Al respecto, Bruno recuerda: “Llegamos el jueves a la mañana a entrenar como todos los días y nos comunican que tenemos que subir a la concentración. Nos llamó la atención porque nunca concentrábamosA las 10 de la mañana llegaron los dirigentes y nos dijeron que había una posibilidad de jugar en Primera porque había huelga de profesionales. Nos tomó por sorpresa porque éramos todos amateur, ninguno tenía contrato profesional”, reconoció.

Lo que siguió fueron horas de idas y vueltas, decisiones e indecisiones que pusieron en peligro el título tan ansiado por el Mundo River: “A partir de las 2 de la tarde nos pusieron custodia policial, porque los partidos se iban suspendiendo. Los profesionales no vinieron a decirnos que no juguemos, pero nos explicaron que era algo del Estatuto del Futbolista. Hubo una votación y decidimos jugar”, remarcó.

Los chicos salieron a la cancha y el entrevistado de La Máquina fue el protagonista principal, con un gol que todo hincha millonario hubiera soñado convertir: “El partido fue cerrado. Jugaron el partido de sus vidas. El arquero para colmo ese día atajó fantástico. Era todo favorable pero no podíamos hacer el gol. Después del gol nos tranquilizamos y lo cerramos. Cuando terminó. me taclearon y me tiraron al piso. Me dejaron solamente el slip y me llevaron en andas para dar la vuelta olímpica por toda la cancha”.

Lo que vino después del festejo fue el desprecio por parte de los más grandes: “Yo puedo entender la bronca en ese momento, la calentura, pero ninguno de nosotros éramos profesionales, jamás me sentí carnero. Fueron meses de sinsabores, pero nunca le guardé rencor a nadie”. Sin embargo, Bruno prefiere quedarse con el recuerdo feliz de una historia que difícilmente vuelva a repetirse en el mundo futbolero: “cuando la gente me dice ‘gracias por el campeonato’, me hace feliz”, concluyó.

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