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River derrotó a Tigre y volvió a sonreír

FOTO: Diario Olé
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En el Monumental, el equipo de Ramón derrotó a Tigre por 3 a 0 en una ráfaga en el segundo tiempo. Gio Simeone convirtió su primer gol oficial en la Primera millonaria.

River se reivindicó ante su gente y volvió al triunfo luego de dos derrotas consecutivas en el torneo local. Esta vez, derrotó a Tigre en el Monumental con un doblete de Manuel Lanzini y un tanto de Gio Simeone, todos en una ráfaga de contundencia y buen fútbol en los primeros veinte minutos del segundo tiempo.
En la primera etapa, el conjunto de Ramón monopolizó la pelota y fue superior al equipo de Victoria, que se replegó muy atrás e intentó cerrarle todos los circuitos al Millonario. Por eso, se dio un primer tiempo casi idéntico al que River desarrolló contra Colón dos semanas atrás.

La más clara la tuvo el local a los 30 minutos, luego de un centro pasado de Carbonero desde la derecha que culminó con una tijera forzada de Ariel Rojas por la izquierda, que se fue apenas arriba del travesaño. También probaron Andrada y Ponzio desde media distancia. Pero La Banda volvió a carecer de profundidad en los últimos metros.

En el complemento, Manuel Lanzini convirtió casi desde el vestuario un verdadero golazo, apilando jugadores de Tigre desde la mitad de la cancha, hasta quedar mano a mano con Javier García, que poco pudo hacer para evitar la caída de su valla. A los 17 minutos, el “Cholito” aprovechó un nudo de Paparatto y quedó en inmejorable posición para romperle el arco al guardametas del Matador y convertir así su primer gol oficial en la Primera de River.

A los19, otra vez Lanzini aprovechó un rebote del arquero García luego de un remate de Federico Andrada para anotar el tercero y poner cifras definitivas a un encuentro que fue de River de principio a fin.

Con el partido liquidado desde el trámite y el resultado, Tigre esbozó una tímida respuesta. Barovero sólo tuvo que intervenir cuando a los 24 minutos y luego de un tiro de esquina, debió responder con las manos primero y después con los pies cuando parecía el descuento de la visita.

Ganó River. Se amigó con su fútbol. Se reconcilió con el gol. Y volvió a sonreír.

Por Ubaldo Kunz

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