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Chichizola: “Somos once los que entramos”

FOTO: La Máquina
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(Incluye video) Luego del triunfo ante Racing, el héroe de la noche en el Monumental reveló por qué decidió jugarse al palo izquierdo en el penal que puede valer un campeonato.

Al igual que en La Plata, su figura se hizo gigante ante los doce pasos. Esta vez, su atajada generó el rugir de casi 70 mil almas, que festejaron la atajada como un gol. Es que la magnífica atajada de Chichizola le devolvió la punta y la tranquilidad a un equipo que sufrió más de la cuenta.

Luego del triunfo, el arquero millonario dialogó en zona mixta y reveló por qué tomó la decisión de volar hacia su izquierda en el penal del “Chino” Saja: “Lo he visto. Lo he enfrentado en Copa Argentina también, me ha hecho el gol de penal. Pero creo que en la circunstancia del partido, sobre la hora, necesitaban ellos empatarnos el partido…sentí que le iba a pegar fuerte y cruzado, fui a esa punta y por suerte salió bien”, reconoció.

Los últimos minutos del partido ante Racing despertaron un manojo de nervios dentro y fuera del campo de juego. Sin embargo, para Chichizola una de las claves fue mantener la tranquilidad y la confianza:“Uno para adentro piensa miles de cosas. Es difícil que se te cruce un pensamiento negativo por la cabeza, en ese momento. De la boca para afuera uno trata de ser muy cauto, muy medido, y gracias a Dios pude adivinar”, admitió.

Con la humildad que lo caracteriza, “Chichi” destacó también la labor de sus compañeros: “Esto es un equipo, estamos para salvarnos mutuamente. Me han salvado miles de veces a mí, espero devolverles un poco lo que ellos hacen por mí. Somos un plantel de veintipico, treinta jugadores, tratamos de tirar todos para el mismo lado por el beneficio de River”. Y a la hora de hablar de responsabilidades, concluyó: “Trato de tomarlo con mucha tranquilidad, viendo que somos once los que salimos”. 

Periodista y productor de La Máquina en radio (Stentor AM 1590). Director de La Máquina en web. Hincha y socio de River desde el día 1 de mi vida. Se juega como se vive. Se vive como Labruna.

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