La Tribuna

Inoperancia y maltrato en el retiro de las entradas

(INCLUYE VIDEO) Los hinchas de River padecieron largas colas y el maltrato policial en la pequeña sucursal de la empresa Rapipago, donde tuvieron que retirar sus localidades para la final ante Lanús.

Un diminuto local de la empresa Rapipago ubicado en Cuba y Manuela Pedraza, en pleno barrio de Núñez, a treinta cuadras del Monumental, es el insólito lugar elegido para la entrega de las populares que agotaron los hinchas de River en cuestión de minutos. La fila supera los 300 metros a medida que avanzan las horas y la ansiedad. Adentro, dos ventanillas habilitadas, luego tres, cuando la situación comienza a superar a quienes revisan minuciosamente un mail impreso, el DNI y la tarjeta de crédito utilizada para realizar la compra. “Son una carreta”, exclama alguien en la fila. Razones no le faltan al joven que tuvo que hacer malabares en su trabajo para buscar su pasaje a una nueva final.

Muchos simpatizantes del Más Grande aguantaron dos horas de cola. Sin producir ningún tipo de desmán. Aceptando las “reglas del juego”. O más bien, resignándose al hecho de que las cosas suelen hacerse mal y que este retiro de entradas no era una excepción a la regla. Hasta que sucede lo que más tarde desataría la bronca de todos. El local de Rapipago decide cerrar sus puertas antes de las 19 horas. Los que quedan adentro, por un rato serán privilegiados. Más tarde, sentirán que están atrapados en un callejón sin salida, porque los que se quedaron afuera comienzan a manifestar su ira. Llega la Policía. Más tarde la Infantería. También “gente del club” que ingresa al local y explica a los encargados de entregar los tickets que ningún hincha de River puede volver a su casa sin lo que le corresponde.

La buena noticia para los que estaban afuera es que todo vuelve a sus cauces normales. Los que estaban adentro, salen gracias a un cordón policial. Afuera, discuten métodos, decisiones, maneras y situaciones evitables, más allá de la aparente solución. La Infantería, siempre enemistada con la sociedad civil sin importar los motivos, te empuja, te agarra del cogote y te saca de la fila. “Vos te vas para atrás”, grita un energúmeno uniformado. “Esto tendrían que haberlo hecho en Defensores de Belgrano”, afirma Pablo, un policía mucho más iluminado que la empresa expendedora de tickets. Los hinchas sólo se tranquilizan cuando ven que la fila avanza. A paso lento. Avanza. Todo menos el sentido común. 

Periodista y productor de La Máquina en radio (Stentor AM 1590). Director de La Máquina en web. Hincha y socio de River desde el día 1 de mi vida. Se juega como se vive. Se vive como Labruna.

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