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El 3 que no la revoleó

EL FESTEJO DE VANGIONI CON ALARIO EN LA FINAL DE LA COPA LIBERTADORES 2015

Leonel Vangioni fue un referente, un pionero de la defensa de River campeona de América. Uno de esos jugadores no tan reivindicados simplemente porque juega en el presente, y los eruditos del “todo tiempo pasado fue mejor” así lo quieren. En su cumpleaños 30, nuestro homenaje.

La pelota venía picando y la cancha estaba mojada. Llovía a mares. Él quedaba de espalda al arco contrario cuando un rival lo presionaba. Cualquiera hubiera sincerado la importancia del partido que jugaba, y en pos de no cometer un error que siempre tiene chances de ser fatídico, habría dicho: “Ya fue, la revoleo”. Pero él no era así. Cubrió con la espalda el balón, lo bajó al suelo y, rodeo mediante, dejó a un rival en el camino en la mitad de la cancha, para luego encarar a otro contrincante y dejarlo atrás con un fino y lúcido caño. Aceleró hasta tres cuartos de cancha. “Está la cancha pesada, para pegarle desde afuera, y ¿por qué no Vangioni?”, dijo el relator. Leonel miró para el área y tiró un centro preciso con pierna zurda.

Había hecho algo similar el 19 de enero de 2013, en el día de su debut en River por los torneos de verano, nada más ni nada menos que contra Boca. Aquella noche marplatense vio al lateral enviar un centro pegado a la raya para la gran noche de Rodrigo Mora en el primero de sus dos goles para el dos a cero del equipo de Ramón sobre el de Carlos Bianchi.

Su debut oficial no pasó menos desapercibido. En el Estadio Kempes, en Córdoba, un remate de Vangioni para el uno a cero de un partido que River terminaría ganando frente al siempre pesado, molesto y difícil Belgrano. El lateral ya mostraba sus dotes futbolísticos. Versátil para jugar de lateral y de volante, combinaba también buen manejo de pelota, velocidad, precisión para asistir y consistencia para defender. Uno de los mejores número 3 de los últimos años del fútbol argentino.

Fue una pieza clave para el River subcampeón de Ramón en 2013 (con goles a Atlético Rafaela, San Martín de San Juan y Lanús, además del ya mencionado a Belgrano). No obstante, como todo el plantel, en la segunda parte del semestre mostró un bajón futbolístico. El equipo del “pelado Díaz” obtendría el puesto 17 en el Inicial 2013, y fue eliminado de la Copa Sudamericana por el Lanús que dirigían los hermanos Barros Schelotto. El propio Vangioni expresó: “El año político fue complicado”, en alusión al desgaste que al plantel y a la institución le generó el (no muy pacífico) recambio electoral de 2013, cuando Daniel Passarella le pasó el mando presidencial a Rodolfo D´Onofrio.

Pero el 2014 sería fascinante. Vangioni y River serían campeones del Torneo Final y de la Supercopa Argentina en el primer semestre. El lateral fue pieza clave de la línea de cuatro que formaba junto a Álvarez Balanta, Maidana y Mercado. Tan importante fue que incluso cuando no estuvo en el verde césped, el 3 jugó su papel: no pudo jugar en la Bombonera por una suspensión y eso hizo que lo reemplazara Ramiro Funes Mori el día de su gol glorioso.

El recambio de Ramón por Marcelo Gallardo, lejos de deteriorar el asunto, indudablemente lo potenció. Leonel pegado a la raya abriendo el juego fue clave para una primera parte de un equipo con juego fluido, toque y alta presión.

Sin embargo, más recordado es Vangioni por su segunda parte de ese segundo semestre de 2014: su juego aguerrido y fuerte para un River que peleaba por Sudamérica. En la ribera lo recuerdan porque en las semifinales con Boca dejó rápidamente fuera de partido al “Burrito” Martínez y luego haría lo propio en el verano con el pibe Pavón. Meses después, River volvería a eliminar a Boca y la hinchada millonaria se acordaría, al menos un poco, de toda esa situación: “Lloraste por las patadas, lloraste como un cagón, llora ahora que la Copa la ves por televisión”.

El gran lateral le dio el pase en buscapié a Pisculichi para eliminar a Boca en la Sudamericana 2014 y fue uno de los grandes artífices del River copero de defensa impasable. Ganó la Libertadores 2015, coronando un sinfín de noches soñadas. Fue a Japón. Con el partido cero a cero, cuando la ilusión de ganarle al Barcelona estaba latente, Vangioni hizo que tiraba el centro, y Dani Álvez pasó de largo como el 60 Ramal Panamericana por Cabildo. Hay instantes que valen más que mil notas.

En el 2016, Vangioni  jugó el primer semestre, para luego despedirse al Milan. Completó 131 partidos con La Banda y convirtió 5 goles. “De River se extraña todo”, resumió, pocos meses después. Y afirmó, a su vez, que siempre recuerda como en la noche lluviosa de la final de la Copa Libertadores le tiró el centro a Lucas Alario para el primer gol del  3 a 0 frente a Tigres. “Cuando estoy mal -dijo- me pongo a mirar el video del centro que le tiré a Alario y se me pasa todo”. Seguro se quedará tranquilo Vangioni si sabe que a más de catorce millones de personas les pasa lo mismo.

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