Fútbol Profesional

Pity Martínez, figura y un guiño a Pisculichi

A LO PISCU. El Pity marcó un gol idéntico al de Pisculichi ante Boca en la Copa Sudamericana 2014 (IMAGEN: Getty)

De la mano de Gonzalo Martínez, River creció en su juego y terminó superando a Banfield con justicia. Además, anotó un gol clave sobre el cierre del primer tiempo que recordó a Pisculichi y cambió el devenir del partido en el complemento.

Iban muy pocos minutos en el Monumental, River perdía 1 a 0 casi desde el vestuario y en una salida de contra agarró la pelota Gonzalo Martínez cerca del círculo central, intentó gambetear a uno, a dos, a tres, la pelota quedó muerta en un charco de agua y se diluyó el ataque millonario. Esa jugada, que pareció intrascendente y despertó los primeros murmullos de la tarde lluviosa en Núñez, dejó en claro lo que pedía el partido: toque rápido en lugar de trasladar el balón por un terreno minado por el agua. El Pity lo interpretó rápidamente.

El #10 de River se hizo cargo de la conducción. Con una premisa muy clara: atacar los espacios. Banfield es un equipo que no se desordena fácilmente, como todos los elencos que dirige Julio César Falcioni. Pero el millonario tomó rápidamente el control del partido, tocó la pelota de un lado al otro, no perdió la paciencia, y cuando generó los huecos para llegar por las bandas, lastimó. Sobre todo con las escaladas de sus dos laterales. También, con las buenas asociaciones del Pity y De La Cruz.

Gonzalo Martínez participó mucho del juego. Dio 46 pases correctos y 9 incorrectos (84% de eficacia). Ejecutó 6 tiros de esquina, cometió 3 faltas y vio 1 tarjeta amarilla. Pero el dato más decisivo tiene que ver con sus remates al arco: pateó 3 veces y convirtió 1 gol.

¿1 gol? Un verdadero golazo desde lo estético, con reminiscencias al tanto que anotó Leonardo Pisculichi ante Boca Jrs. en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014. En ese mismo arco, contra el mismo palo, aunque en la jugada previa hubo más elaboración, trece toques y una pared sensacional con Javier Pinola como protagonista.

Amén de la belleza de su gol, el tanto de Gonzalo Martínez llegó en un momento clave, en el ocaso del primer tiempo. Un grito que sirvió para dar vuelta la historia y salir a jugar el segundo tiempo con otro semblante, otra “liviandad”, en el buen sentido de la palabra. La obligación cambio de manos, Banfield tuvo que adelantar líneas y River, con espacios, mostró su mejor repertorio desde que arrancó esta temporada. De la mano del Pity y su fútbol, claro está. Y de esa pegada Pisculichesca que recordó una de las páginas más gloriosas de la historia millonaria.

Periodista y productor de La Máquina en radio (Stentor AM 1590). Director de La Máquina en web. Hincha y socio de River desde el día 1 de mi vida. Se juega como se vive. Se vive como Labruna.

Dejá tu comentario